GRADA Entrevista

Súper Camote: de la porra de 1988 a regresar al Estadio Cuauhtémoc

Súper Camote estuvo presente en el estudio de “Desde La GRADA" para aclarar la polémica con Mascarita, explicar su regreso al estadio Cuauhtémoc y evocar algunas de las historias que acompañaron a la Franja desde finales de los años ochenta.

David
David Badillo

Actualizado: 17 SEP 2026 - 0:54

Súper Camote: de la porra de 1988 a regresar al Estadio Cuauhtémoc
Arte: Osvaldo López

El regreso de Súper Camote al Estadio Cuauhtémoc, casi tres décadas después de haber dejado de acudir caracterizado como el histórico personaje de la afición poblana, llegó acompañado de una polémica que decidió aclarar personalmente durante su visita al estudio de “Desde La GRADA".

“Yo regreso al estadio Cuauhtémoc gracias a la muy amable invitación de la actual directiva, que me buscaron por medio de uno de los que eran de la porra original de los doctores. La mayoría eran doctores, pero también había gente de muchos estratos sociales y demás”.

La historia comenzó en 1988, justo en una época que terminaría con uno de los capítulos más gloriosos del Puebla.

“Nos conocimos desde aquellos tiempos en que yo inicié siendo el Súper Camote, en el año 88. Ya fue para la temporada 89-90 que precisamente nos tocó el gran campeonato del Puebla con Mortelo Aravena, Ruiz Esparza, Poblete y demás, Pablo Larios, Arturito Álvarez, el Coreano Rivera, todos esos que sí nos dieron una gloria importante al equipo Puebla”.

Aquella generación consiguió el campeonato de liga y posteriormente también la Copa México para convertirse en campeonísima.

“Afortunadamente yo no hice nada, porque yo no estaba en la cancha ni nada, o sea, simplemente yo como un aficionado pues nos dieron esa emoción de ser campeones y ser campeones aparte, campeonísimo, por ser también campeón de Copa, de Copa y de Liga”.

El personaje nació como un castigo

Súper Camote dejó claro que él no inventó la máscara. El personaje surgió de una broma entre aficionados de aquella porra “de los doctores”, donde utilizarla era originalmente un castigo.

“Yo surgí de la afición. Yo ni siquiera vivía en Puebla en ese tiempo. Recién había llegado a Puebla por ahí del 84. Pasó el Mundial (México 86) y después nos invitan a ir al estadio en el 88, unos amigos de mi hermano, y vamos”.

La máscara había sido creada por el doctor Roberto Pino Díaz y utilizada previamente con su hermano Carlos. A él le tocó recibirla por una razón muy particular: su pasado americanista.

“Yo le iba al América porque mi papá le iba al América. Yo lo mamé de niño, pero mi papá le iba a un América amateur que no era de Televisa todavía. Yo después me fui desengañando y demás, y ya cuando llego aquí a Puebla ya estaba yo bien desengañado del América, ya casi con vergüenza le iba”.

Lo que estaba pensado como una sanción terminó convirtiéndose en un personaje.

“Cuando le dicen a Roberto Pino que se ponga la máscara porque es del América, pues me ponen la máscara de castigo exactamente. Entonces me ponen la máscara y empiezan con eso del bullying también conmigo, pero yo dije: no, yo no me voy a dejar”.

La respuesta fue subirse a la reja, quitarse la playera, tomar una bandera y comenzar a animar al Puebla.

“Como de por sí siempre fui muy chango, me subí a árboles y demás, me subí a la reja, me quité la playera, me subo a la reja y les pido que me den una bandera y ahí empieza el relajo. Empecé a gritar y a la gente le encantó lo que estaba yo gritando”.

Aquellas escenas quedaron inmortalizadas en fotografías de periódicos y aficionados.

“Hay montones de fotos en periódicos, incluso, aparte de las particulares que Raúl Gil Mejía me tomó muchas fotos y es amigo de años. Hay testimonios donde aparezco en la reja. El número cero de La Jornada de Oriente soy yo en la reja, cuando se inaugura La Jornada de Oriente, el 30 de mayo del 88”.

Una polémica que quedó zanjada

Durante su presencia en el programa radiofónico de Cadena IN, Súper Camote también quiso poner punto final a la polémica con Mascarita, luego del video que generó la conversación en torno a ambos personajes.

Su postura fue de reconocimiento hacia quien también ha mantenido durante años una particular manera de apoyar a La Franja.

“Yo conocí al Mascarita. Lo había visto mucho tiempo antes en la tele y demás, y en el mismo estadio cuando yo iba como aficionado normal, y apenas lo conocí cuando fue la presentación de la playera nueva”.

Incluso recordó que ambos convivieron durante aquella presentación. “Hablamos. O sea, me extrañó un poco que dijeras que no me conocía, pues sí, sí, platicamos y estuvimos en muy buenos términos”.

Súper Camote destacó además la trayectoria de Mascarita y dejó claro que no pretende establecer una competencia entre quienes animan al Puebla desde la tribuna.

“Yo entiendo que él también tiene una trayectoria incluso más larga que la mía, y lo respeto. Y qué bueno todo lo que ha hecho, su coche, su motor, el mismo traje y le ha echado muchas ganas”.

La conclusión fue contundente. “Está bien, todos bienvenidos. Se trata de sumarnos, de no restar y de seguir apoyando al equipo. Los poquitos aficionados que hay todavía”.

El episodio que lo alejó del Cuauhtémoc

La historia de Súper Camote también tuvo un capítulo complicado a finales de los años noventa, cuando un volante que él mismo diseñó terminó provocando un enfrentamiento con la directiva de aquel momento.

“Ya fue por ahí del 98, precisamente después de 10 años de haber yo iniciado siendo Super Camote, cuando cambian la directiva y ponen el equipo naranja y el mote ya no eran los Camoteros o La Franja, sino eran los Ejecutivos. Todo eso nos molesta mucho a la porra y a mí personalmente”.

El volante era una burla hacia aquella transformación del club y hacia el momento deportivo que atravesaba el Puebla. “El volante que sacamos fue una burla a los que en ese tiempo eran dueños del equipo. No quiero mencionarlos porque precisamente hubo represalias y demás”.

La situación escaló cuando fue llamado por integrantes de la directiva. “Me mandan llamar y yo inocentemente. Algunos de la porra me dijeron: no vayas. Yo dije: si quieren hablar, cuál es el problema. Ahora bajo, entro por el lado del túnel y ahí me agarran unos guaruras y me empiezan a golpear”.

Según relató, fue llevado a un cuarto, donde le quitaron la máscara y lo cuestionaron sobre quién había elaborado los volantes.

“Me meten a un cuarto, me quitan la máscara y empiezan a cuestionar que quién había mandado a hacer los volantes, porque ellos pensaban que había un político por ahí detrás o alguien, un empresario que estaba en contra de estos empresarios”.

Su respuesta fue asumir la responsabilidad. “Pues yo les dije que no, o sea, nunca les solté prenda porque era cierto, lo habíamos hecho nosotros. Yo dije: yo los hice”.

Después llegó la policía y el traslado a los separos de Amalucan. “Llegaron, me esposaron, me subieron a una batea, me llevaron a los separos de Amalucan esposado”.

La situación derivó posteriormente en amenazas telefónicas, por lo que decidió alejarse del estadio. “Cuando me golpean y todo, me quitaron hasta mi cartera, mi credencial de elector y supieron dónde trabajaba yo. Entonces hubo llamadas, no así de que me iban a matar, pero sí amedrentadoras: si tú sigues haciendo cosas en contra del equipo y si tú sigues yendo al estadio, te va a pasar algo”.

Su decisión fue entonces proteger a su familia. “Yo dije: no voy a arriesgar a mi familia, a mi propia persona, por gente que no le gusta el futbol o lo buscan otros intereses. Yo nada más voy como aficionado a echar porras y echar relajo, no voy a arriesgarme por eso, y dejé de ir muchos años”.

El regreso al Cuauhtémoc

Súper Camote volvió esta temporada, casi 30 años después. Durante ese tiempo acudió ocasionalmente al estadio como aficionado, pero sin volver a ponerse la máscara.

“Yo llegué a ir al estadio, pero sin máscara, obviamente, varias veces como aficionado, como uno corriente, pero ya no quise volver a investirme en el personaje porque además precisamente ya había habido varios, como el Mascarita, como el Max Camote y otros, que continuaron como que la tradición”.

Nunca vio con recelo a quienes retomaron el personaje. “Yo pues nunca he sido una persona envidiosa o de que, además, si yo ya no quería hacerlo, pues si otros lo quieren seguir haciendo y van a apoyar al equipo, pues adelante. Apoyen al equipo por mí, encantado de la vida”.

Ahora, con el respaldo de la directiva, continuará asistiendo al Cuauhtémoc. “Yo voy a seguir yendo el tiempo que quieran y, la verdad, por mí, si hay otros 10 Súper Camote que se pongan la máscara y demás, pues yo tengo 59 años, no voy a durar mucho. Además, ya ni hay reja donde me pueda subir para echar el relajo que a mí me gustaba”.

Y volvió a insistir en que lo importante es mantener viva la tradición. “Entonces pues la verdad, si surgen otros y siguen con la tradición, bienvenidos sean todos”.

La visita a Desde La GRADA sirvió para cerrar una polémica, pero también para recuperar la memoria de un personaje que nació de una broma entre aficionados, acompañó al Puebla durante una de sus épocas más gloriosas, enfrentó momentos difíciles y hoy vuelve a ponerse la máscara.

Súper Camote también prepara un libro con sus memorias, sin fines de lucro, para el que busca reunir fotografías y testimonios de aficionados que hayan vivido aquella época.

“Todo aquel aficionado que nos esté escuchando, que nos esté viendo, que tenga fotos con el Súper Camote de esos tiempos, de los años ochenta, noventa, o bien que dé su testimonio oral, nada más que platique: no, yo sí me acuerdo”.

La intención es recopilar esos recuerdos para reconstruir documentalmente la historia del personaje.

“Yo posteriormente voy a hacer un libro que no es con fines de lucro. Se le va a dar crédito, por supuesto, al doctor Roberto Pino Díaz y a todos aquellos que hayan participado”.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.